Anécdotas de cibercafé 4

Cuando somos usuarios con conocimientos por encima de la media, los demás usuarios tienden a vernos como una especie de gurús, lo cual no es cierto, pero a ellos les gusta creerlo y a nuestra autoestima le hace mucho bien. Aún así, ese comportamiento con el tiempo nos comienza a resultar molesto, no tanto porque la persona nos adule, sino que no hace nada por aprender y hacer lo mismo que nosotros y que no está fuera de las posibilidades de nadie.

El que quiere que le haga todo.

Hay un señor que renta una casa cerca de mi local y que por su profesión ―es ingeniero civil― debería tener un conocimiento, si no avanzado, cuando menos básico del uso de computadoras, como muchas profesiones lo requieren actualmente.

Aunque vivió cerca de 20 años en Estados Unidos ―según me ha platicado―, no tiene ni el mínimo conocimiento del uso en equipos informáticos, lo cual es raro conociendo la compulsión de los gringos por todo lo que tenga que ver con tecnología y precisión.

Pues bien, desde hace más de un mes esta persona se presenta en mi local pidiendo que le ayude a revisar su correo electrónico, lo que en principio me pareció raro, puesto que él dice no saber nada de estos menesteres, pero aquello se aclaró cuando me enteré que había sido su hija la que le había activado la cuenta.

En todo caso, la revisión del correo se ha repetido unas tres o cuatro veces por semana, lo que en términos económicos debería ser algo bueno, pero que por cuestiones de tiempo y eficiencia en mi trabajo, no es muy afortunado, ya que por estar atendiendo a este señor, tengo que hacer esperar a mis otros clientes, lo que no es bueno para el negocio.

Para mi buena fortuna, hace apenas unos días, este señor, me solicitó que le diera un curso básico intensivo de informática, debido principalmente a que pronto entrará a trabajar con una compañía en donde al parecer le exigen el uso de este tipo de herramienta.

Lo anterior solo me lleva a un pensamiento, si no fuera por esa exigencia, seguramente este hombre seguiría sin saber de informática y yo tendría que ser el que revise su correo y me entere de todos los pormenores de su vida laboral y personal, lo que no es muy de mi agrado.

Por favor, apréndete el teclado.

Tengo un primo que acaba de ingresar a bachillerato, y como todos sabemos, en este nivel los trabajos están a la orden del día, lo cual a pesar de ser una fuente de práctica y experiencia para desarrollar y pulir habilidades, también es conocida por carecer de calidad en la elaboración de los documentos y demás actividades escolares.

Este primo del que hablo, es un fiel ejemplo de la persona que a pesar de contar con una computadora, aún no se sabe el teclado. Y es que lo he visto mientras trabaja frente al monitor. Para escribir una simple línea de texto puede llegar a tardarse 2 minutos, ya que escribe con el dedo de una mano y además buscando donde se encuentra cada tecla para poder presionarla.

Aunque este es un caso de un familiar, lo he visto muy seguido en mi local, donde nunca falta el dichoso que pregunta “¿Cómo se escribe el @?”

La que tiene clases de informática y no sabe usar el procesador de texto.

Apenas ayer vino una chica a mi local buscando una computadora con internet para hacer un trabajo de la escuela. Eso no es extraño, lo raro es que la dichosa muchacha no sabía ni siquiera centrar el texto para un simple título, por lo que se le podía ver presionando repetidamente la barra espaciadora para centrar el texto con el que estaba trabajando, y eliminando lo que no necesitaba con el comando cortar en el menú contextual.

Cuando fue a imprimir ni siquiera aclaró que quería su trabajo en hojas de colores, por lo que tuvo que imprimir dos veces, ya que la primera vez lo hizo en hojas blancas haciéndome gastar hojas y tinta en vano.

En fin, un desastre con esa muchacha que presume de asistir al CBTIS de esta localidad.

Quiero encontrar a mi pariente.

Este es uno de los casos más extraños que he tenido.

Un día llegaron tres personas, por su forma de hablar supe que no son de aquí, uno de ellos preguntando si podía encontrar a un pariente que hace mucho no veía.

Como pude le expliqué que tal tarea no es posible sin tener los datos personales de su pariente y que cabía la posibilidad de que dichos datos hayan cambiado y no fuera posible encontrarla. Además, que la búsqueda en internet no garantiza que encontremos a esa persona.

Con tal explicación, el sujeto se molestó y me dijo “Eso no es cierto, si es bien fácil encontrarlas ¿que nó? En la tele sale que si se puede” ―lo anterior léase con acento chilango―.

Obviamente uno como persona relacionada con la informática sabe que la televisión es responsable de muchos mitos acerca de internet y que no debe fiarse de lo que se diga en ella; pero en el caso de personas con poco conocimiento de esto, es muy fácil perderse. Así que contesté: “El problema es que la televisión no siempre dice la verdad de las cosas, y si hablamos de películas menos, porque lo que en las películas se ve, no siempre es lo que sucede en la realidad.”

Cabe decir que el sujeto salió muy enojado de mi establecimiento, diciendo que iba a buscar a alguien que si le hiciera el favor.

Media hora después el sujeto volvió para ofrecer una disculpa pues fue a un local cercano al mio, en donde le dijeron lo mismo que anteriormente yo le había dicho.

Si, la ignorancia es valiente.

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